miércoles, 14 de septiembre de 2022

14 de SEPTIEMBRE TRANQUILIDAD

 Después de mis vacaciones en Colombia, creo que me van a venir bien unos días de descanso. La semana que viene nos toca realizar la asamblea del Vicariato y van a ser días de mucho trajín En esta página voy a mostrar la maravillosa realidad de esta tierra de Aguarico.

Anochece en Coca
La noche cae con fuerza en esta tierra nuestra. El paso del día a la noche se realiza en poco tiempo. A la salida de la iglesia de San Antonio me encuentro con una preciosa luna llena, la que se ve al fondo. Es un bello espectáculo.

Una zona del Vicariato

Lo que llamamos el Vicariato es el conjunto de casas en las que vivimos dos obispos -el emérito, obispo anterior y el actual-,  varias comunidades religiosas: oblatas, franciscanas y capuchinos.y algunas personas voluntarias de diversa procedencia, así como dos seminaristas de las diócesis de Ibarra y Cuenca. También están las salas de encuentros, junto con habitaciones para unas cincuenta personas, que vienen aquí a realizar cursos diversos y dos comedores. También están las oficinas, atendidas por tres jóvenes de Coca. Hay varios caminos para enlazar unas viviendas con otras y todos ellos, rodeados de una vegetación como la que se ve en la foto.

 

Otra zona del Vicariato
Anochecer en Nuevo Rocafuerte
A 360 kilómetros de Coca se encuentra Nuevo Rocafuerte, en el límite de Ecuador con Perú. Ahí tenemos una pequeña comunidad, formada en este momento por dos hermanos -uno ecuatoriano y otro navarro-
Amanece en Nuevo Rocafuerte
El rio Napo, que lo vemos pasar por Coca, llega hasta esta tierra con fuerza, tiene seis kilómetros de ancho. El amanecer se expresa con fuerza y el agua va dando paso a la barca que llegará hasta lugares donde nuestros hermanos son esperados con los brazos abiertos.   

lunes, 5 de septiembre de 2022

5 DE SEPTIEMBRE YA ESTOY EN CASA

Amanecer en la vía que va de Quito a Coca
El día 2, viernes, volvía a Coca. A las cinco de la mañana, en un carro de los que se llaman de puerta a puerta y solo yo con el conductor, lo cual fue muy bonito, fuimos abriendo camino y abriéndonos al día, que se mostraba precioso y radiante.

Ya vamos de bajada. Papallacta es un pueblo pequeño pero precioso.
Después de pasar por la altura más elevada de la vía, situada a 4.000 metros de altura, pasamos por el pueblo de Papallacta, famoso por sus aguas termales. Pero no teníamos tiempo para disfrutarlas. Otra vez será.
La selva  se expresa majestuosa a lo largo de todo el recorrido. Estamos entrando en la Amazonia. 
Los montes a lo lejos nos hablan del paisaje andino que forma la columna vertebral de Ecuador.

A derecha e izquierda de la vía se va expresando el mismo paisaje: verde, verde, verde.
Aquí hay solo dos estaciones. En verano llueve todos los días y en invierno todo el día.

Al salir de casa miro muchas veces al horizonte y descubro a lo lejos la luz del sol que se despide.
Nuestra casa iluminada y las palmeras en la penumbra. ¡Precioso!

Estoy de vuelta de mis vacaciones de este año. Han sido dos semanas llenas de
encuentros con personas queridas, unas ya conocidas y queridas desde nuestros
encuentros en Bilbao y Pamplona y otras a las que he conocido ahora, pero que ya
tenían una referencia de mi persona. Es imposible expresar con palabras lo que he vivido
en Colombia. Pero la vida sigue y hay que seguir con ella a una, no como una carga, sino 
como un conjunto de oportunidades que nos llaman a  acogerlas y vivirlas.     


  

 


 

miércoles, 31 de agosto de 2022

31 de AGOSTO DANDO POR CONCLUIDAS MIS VACACIONES

Claustro del convento de Pasto

Convento e iglesia de Capuchinos de Pasto (Colombia)
El lunes día 29, a las 9 de la noche, me despedía de una preciosa familia con la que he compartido mucho estos días y me he sentido muy querido por ellos (la abuela Ofelia, Eugenia y Félix -matrimonio- y Patricia, las dos hijas de Ofelia; otra hija, Blanca, vive en Pamplona). En bus me dirigía a Pasto, una de las localidades más al sur de Colombia. Como me sucede siempre, no pegué ojo en toda la noche. A las cinco de la mañana llegaba a Pasto. ¿Y qué podía hacer a esta hora tan intempestiva? No era ético despertar a los frailes. El taxista que me conducía hacia el convento, tuvo una genial idea: me dejó en un hotel, acompañado de la persona que le tocaba trabajar esa noche. Resultó que era una mujer muy agraciada y amable. El tiempo se me pasó volando. A las 6 de la mañana, llamamos al guardíán de la comunidad, que muy amablemente me atendió y con el cual desayuné.
Pintura mural en una casa de la ciudad
Por la mañana estuve recorriendo la ciudad, que tiene unas cuestas respetables, me gustaron mucho algunos edificios, para muestra, el de la foto.
Una de las calles de Pasto. Al fondo, escalando la montaña, se encuentran las casas más sencillas de la ciudad.
Parque del convento
Cuando ya me despedía de la comunidad, descubrí un parque precioso. Lástima no poderme quedar más tiempo en esta preciosa ciudad, pero debía seguir marcha hacia Ecuador. A las 14,30 h. el hermano guardián me llevó a la terminal de autobuses y en una furgoneta de 9 plazas llegaría, tras dos horas de una vertiginosa bajada, hasta la frontera, en el pueblo de Ipiales. Cambié los pocos pesos que me quedaban (un dólar bale 4.000 pesos) y en taxi entré en Ecuador.
Mis hermanos de Ibarra -Jimmi y José- (curioso, una ciudad con nombra vasco en Ecuador) me esperaban para ofrecerme una buena cena.
Así termino mis vacaciones por este año.



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lunes, 29 de agosto de 2022

A las afueras de Cali se encuentra este lugar paradisíaco, con hamacas, camas, chozas, piscina  y sobre todo, una comida exquisita.

Una muestra de lo que se puede comer en este lugar: sancocho (sopa) de carne, churrasco con aliño de perejil, un platito de arroz blanco, un platito de ensalada (muy poco), medio plátano maduro (plátano frito), una arepa (torta de maíz) y media patata asada. Para entrante nos habían servido obleas de plátano maduro y hojas de hojaldre de harina  


 




29 de agosto. Continúo con mi referencia a mi estancia en Colombia.


 
En uno de los barrios de Cali se desarrolló un parón en contra de las medidas del gobierno, que perjudicaban a los más desfavorecidos. El parón duró tres meses y como recuerdo de esta acción se  elevó esta estatua, llamada de la Resistencia.
Por otra parte, Colombia es el país de las motos. No he visto nunca una circulación tan impresionante de estos vehículos.  
Estos días he podido visitar a todas las personas que tenía por ver en Cali. El que está a mi lado, de quien me he hecho muy amigo, me ha llevado a todos los lugares a los que quería ir, algunos lejos de la ciudad. Se llama Félix y hace honor a su nombre, pues siempre se le ve alegre.   
En la casa de Cali en que me encuentro como en mi propia casa, hay una loba rusa, que atiende cuando se le llama por Simona y que se ha encariñado conmigo. Es preciosa.
En una de las plazas de mercado de Cali. Se llama "la galeria" Es enorme y aquí se vende de todo.

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29 de agosto. Continua mi relato.

 

Las alamedas tienen árboles de preciosas flores.
Vista nocturna de Ibagué
Salida de Ibagué hacia Armenia, aquí ya la carretera se amplia y uno va más tranquilo
La carretera que lleva de Ibagué a Buenaventura -el mayor puerto de Colombia- es impresionante. En una y otra dirección circulan por ella enormes camiones que van o vienen de este puerto. Las cuestas, tanto de subida como de bajada, llegan a superar el 20% de desnivel. Si además, vemos que la calzada es muy estrecha, algo puede pasar a las amígdalas. Afortunadamente, conseguí ir al lado del conductor y puede ver todo en primera línea. Tras 30 kilómetros de vértigo, la carretera toma el aspecto que se ve en la foto.
Este ciudad de Armenia se construyó en recuerdo del pueblo armenio que sufrió una masacre a manos del ejército turco a mediados del siglo pasado. Muy buena idea.   
La carretera va ladeando la sierra Andina central.
Esta es la media de velocidad que teníamos en muchos momentos del recorrido


En algunos momentos nos encontrábamos con unos árboles que adornaban en uno y otro lado la calzada y parecía que atravesábamos un bosque de verdor. El conductor era creyente por lo que se ve. 
Modelo de "pequeño camión", ejemplo de los que veíamos en una y otra dirección.



Fotografía que expresa la masacre que se ha vivido, y todavía se sigue viviendo en Colombia
El día 17 partía ilusionado para vivir unos días de vacaciones en Colombia. Era la primera ve que viajaba a este país y me sentía muy ilusionado, pues iba a ver a gente amiga que hacía años que no veía o bien, conocer a familiares de amigos que viven en Bilbao y Pamplona, originarios de estas tierras. Las expectativas se han cumplido con creces y me voy muy contento de aquí, por haber vivido estas experiencias.
En Bogotá estuve viendo, durante dos horas, y aun daba para más, la tremenda violencia que en los últimos años se ha vivido en este país. Desde 1940 ha habido 262.000 muertos, los civiles-como en toda guerra- han sufrido la mayoría de las bajas, 215.000 y nada se sabe de los más de 80.000 desaparecidos. La violencia sigue muy presente en este país, pues en estos días que llevo en Colombia ha habido más de 20 personas muertas violentamente.

En la vía que va de Bogotá a Ibagué se encuentra la ciudad de Fusa. Allí estuve visitando a la familia de una gran amiga mía, especialmente quería conocer a su madre, de 85 años, una mujer preciosa. En la casa donde estuve había este cuadro, expresando la fiesta del pueblo ante su iglesia.
Siempre que hay un encuentro al padrecito se le pide que bendiga a los presentes y uno que no sabe decir que no en estas ocasiones, pues ya ves...



Salida de Bogotá hacia el Sur del país
Bogotá tiene más de 10 millones de habitantes. Es una ciudad impresionante. Hay preciosos edificios y parques, pero presenta también un rostro no tan agradable en la enorme cantidad de gente que vive hacinada en casitas adosadas a las lomas de sus montes. Hay 6 grupos de personas, según el capital del que dispongan. El número uno está formado por las personas que tienen que aguantarse ganando un dólar, o menos, al día. En el otro extremo están aquellas personas que disponen de cantidades enormes de capital. Latinoamérica, por encima, o por debajo mejor, es el continente en el que la distribución de la riqueza está más desigualmente repartida, y en esto tienen mucho que ver, aquellos españolitos que llegaron a estas tierras hace más de cinco siglos. La corrupción aquí es impresionante. Muchos jueces están vendidos al mejor postor, que nunca será componente de los números más bajos. Esto lo expreso desde las conversaciones que he mantenido con gente muy enterada de este país.
Colombia es un país lleno de vegetación. En cualquier lugar puede encontrar plantas y árboles preciosos. Un domingo estuvimos en una finca de Ibagué. Fue un encuentro entrañable. Allí obtuve este foto.

Esta puede ser una expresión de lo que normalmente se ve en la zona donde más he estado, el sur del país. Pequeñas lomas y caminos repletos de una vegetación exhuberante.

Las palmeras abundan en todas partes

En la terraza de la casa donde me alojaba en Ibagué